Finanzas

Riesgo y Rendimiento

El Pulso de las Decisiones Financieras

No sé tú, pero yo recuerdo claramente la primera vez que escuché la palabra riesgo en una clase de contabilidad financiera hace casi tres décadas atrás, mi profesor Sarria la pronunció con una pausa larga, como si nos estuviera entregando una caja misteriosa, y luego agregó, «riesgo es cuando no sabes lo que va a pasar, pero decides avanzar igual». En ese momento no entendí mucho… ahora, empiezo a entender.

Imagina que estás frente a un puente colgante, esos viejos, de madera, medio torcidos. Al otro lado, hay una maleta, no sabes qué hay dentro, puede ser dinero, puede ser piedras. Pero si no cruzas, nunca lo sabrás, eso es el riesgo, cruzar, sin garantía. Y si resulta que la maleta tiene algo valioso, eso es el rendimiento, y así funcionan muchas de las decisiones en el mundo financiero, pasos inciertos hacia una promesa.

Los estudiantes de contabilidad, formados para poner orden en los números, a veces olvidan que detrás de cada cifra vive un grado de incertidumbre, y cuando se habla de inversiones, esa incertidumbre tiene nombre y apellido “riesgo”.

El Riesgo: La Posibilidad de lo Incierto

Riesgo es la probabilidad de que el resultado real difiera del resultado esperado, puede sonar técnico, incluso frío, pero en realidad es profundamente humano. Siempre esperamos que las cosas salgan bien, que una acción suba, que una inversión rinda, pero a veces, los mercados se tuercen, y cuando lo hacen, ahí está el riesgo, riendo en la penumbra.

No todos los riesgos son iguales, algunos se pueden evitar, diversificando. Otros, como una recesión mundial o una pandemia, nos arrastran sin pedir permiso. Estos últimos se llaman riesgos sistemáticos, están incrustados en el sistema mismo. Los primeros, en cambio, son los no sistemáticos, específicos de una empresa, de una industria. Como el caso de una fábrica que quiebra por mala gestión, mientras todo el mercado sigue creciendo.

El Rendimiento: La Recompensa al Valorarse el Riesgo

Pero si el riesgo es la tormenta, el rendimiento es el arco iris que puede surgir después, es la ganancia que un inversor espera obtener. Y esa esperanza también tiene una medida: se puede calcular.

En su forma más básica, el rendimiento se expresa como una tasa:
Rendimiento = (Valor Final – Valor Inicial) / Valor Inicial

Pero lo importante es entender el por qué. ¿Por qué alguien arriesgaría su dinero? Porque espera ganar más que si lo dejara dormir bajo el colchón, porque en las finanzas, como en la vida, lo seguro raramente es lo más valioso.

Riesgo vs. Rendimiento: El Eterno Dilema

Existe una relación que se repite como un susurro entre las paredes del mercado. a mayor riesgo, mayor rendimiento esperado. Y aunque no es una ley escrita en piedra, se cumple con frecuencia. Nadie esperaría que una inversión riesgosa dé lo mismo que un depósito a plazo fijo, si así fuera, todos elegirían lo seguro, y el riesgo no tendría razón de ser.

Aquí entra en juego un concepto importante, la prima por riesgo, esa diferencia entre lo que se gana por una inversión riesgosa y lo que se ganaría sin riesgo alguno. Si un bono del Estado paga 2% anual y una acción promete 8%, la prima es del 6%. Pero ese 6% es solo una promesa, no hay garantías, solo la historia como guía, y las decisiones humanas, que a veces son tan impredecibles como el clima.

Medir el Riesgo: Un Arte que Huele a Ciencia

En contabilidad, nos gusta medir, nos hace sentir seguros. Pero el riesgo es como el viento, lo sentimos, lo intuimos, pero rara vez lo atrapamos por completo. Aun así, hay herramientas, una de ellas es la desviación estándar, que nos dice cuánto se alejan los rendimientos de su media. Cuanto mayor sea la desviación, mayor la incertidumbre. Recuerdo cuando en mi primer curso de finanzas, escuché la palabra ‘beta’ y pensé que era algo de computación, más no, el coeficiente beta nos muestra cómo se mueve una acción respecto al mercado en general.

Si una acción tiene un beta de 1.5, se espera que suba un 15% si el mercado sube un 10%. Pero si el mercado cae, la acción probablemente caiga más. Es como apostar en una carrera con un caballo nervioso, puede ganar por mucho o perder estrepitosamente.

El Valor de Entender

Cuando termines de leer esto y salgas al mundo, recuerda que detrás de cada decisión financiera hay un latido, una posibilidad, una historia que aún no ha sido escrita. El contador no solo organiza balances, interpreta riesgos, valora decisiones, y en ocasiones, advierte sobre tormentas que otros no ven venir.

El riesgo y el rendimiento no son enemigos, son danzantes en una misma coreografía. Tu tarea, como futuro profesional, será saber cuándo acompañar el ritmo… y cuándo detener la música.

Ronald Pescorán
CPC. MBA. MGe, DBAe